Sobre el futuro de las empresas estatales de hidrocarburos

Abril 2016 – @alvaroriosroca – Nuevos y variados escándalos de corrupción e ineficiencias se han destapado en varias empresas estatales de hidrocarburos de Latinoamérica, con Petrobras como abanderada. Los procesos de privatización (desaparecerlas) se han dado generalmente por que las empresas ya no podían más sostenerse por gestiones corporativas y administrativas ineficientes y también por una muy fuerte dosis de corrupción.

Nos adherimos al sentimiento que existe en la región a mantener nuestras estatales y la decisión de hacerlo es algo soberano de cada país. Empero, se decide crearlas y/o mantenerlas es para que fortalezcan y se conviertan en pilares estratégico de largo plazo para que se fortalezcan y se conviertan en pilares estratégicos de largo plazo para nuestros países y debemos imprescindiblemente blindarlas del poder político de turno.

Por décadas, las empresas estatales han sido utilizadas para:

  1. Fuente de empleo para allegados políticos y parentela.
  2. Hacerlas subsidiar y ganar votos.
  3. Forzarlas a invertir en proyectos poco o nada rentables y visibles en afán electoralista.
  4. Recaudación para mantener la maquinaria política (léase Petrobras)… etc.
  5. Generar utilidad y que las mismas se queden en los países… etc.

Lo anterior las torna en empresas no competitivas y luego las arcas del Estado deben ir a socorrerlas y/o se las debe privatizar o vender (desaparecer), muchas veces a precio de gallina muerta (léase ahora Petrobras y en breve será PDVSA). Entonces, si las queremos robustas debemos institucionalizarlas y brindarlas.

¿Cómo brindarlas? Los directorios deben estar compuestos por miembros estatales (Ministerio, etc.) e independiente (Colegios de ingenieros, economistas, etc.) y los requisitos profesionales y responsabilidades claramente establecidos para su nombramiento.

Mejores resultados se observan cuando los independientes son mayoría en los directorios. Este directorio debe elegir al presidente de la empresa y encarga una terna a una empresa cazatalentos con los requisitos profesionales claramente establecidos. Así el presidente de la estatal no responderá directamente a los designios y caprichos del poder político. No deben ser empresas sociales (no hacerla subsidiar). No deben pedir permiso a los gobiernos de turno para comprar, vender, asociarse y/o participar en los negocios (asociarse es también un tipo de blindaje). Estas son tareas del presidente y su directorio.

Se debe sacarlas de las amarras del Estado en cuanto a contrataciones y procesos de adquisiciones para que se tornen competitivas y dinámicas. Deben poner levantar capital nacional e internacional (esto también es un tipo de blindaje). En función de sus objetivos, logros y competitividad, remunerar salarios de su planta directiva y profesional.

Resumiendo, las empresas en este derrotero tendrán larga y exitosa vida. Las otras, muy probablemente, recurrirán a pedir recursos o serán privatizadas (desaparecidas), situación que nadie quiere. Los ejemplos exitosos internacionales de blindaje están a la vista y hay que aplicarlos

**Artículo para el Diario Gestión, publicada el 19 de abril del 2016

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