Energía y política, lo que une a Venezuela, Colombia y Brasil

Octubre 20222 – Por Mariana Vargas – Cuando hablamos de equilibrio de poder pensamos en Europa, aquella región cuya historia vio nacer a tantos Estados con fuerzas y aspiraciones similares. Cuando vemos a Estados Unidos, podemos concordar en que su historia no se asemeja a la de esta región tan poderosa, pues de colonias, nació un país federal con autonomía – según marco constitucional actual-. Sin embargo, la ambición, el poder y la sed por moldear el sistema internacional a su agrado, permite que Estados Unidos ingrese al tablero internacional como una potencia; poderosa e influyente.
Parece que fue ayer, cuando veíamos a Cristina (Argentina), Lula (Brasil), Fidel (Cuba), Chávez (Venezuela) y Evo (Bolivia) unidos por compartir una agenda internacional con temas de interés en común que fomentaba el sentimiento regionalista latinoamericano, expresando que de México para abajo nos unía la misma historia y aparentemente la misma lucha.
Hoy en día observamos en Latinoamérica como los partidos izquierdista populistas han dicho presente, con fuerza y clamor, como es el caso de Chile, Colombia y pronto a conocerse; Brasil, sin embargo, hay que recordar que su existencia no impide que la derecha populista se termine de desarrollar correctamente y se cree un equilibrio de poder dentro de cada nación.
Venezuela posee una gran industria petroquímica, además de contar con gas natural y producción de diésel. Ciertamente su infraestructura no se encuentra en máxima capacidad, aunque debe de acotarse que la posibilidad de inversión brasileña puede voltear todo este escenario. ¿Cómo?
Hace poco leí que Brasil había importado diésel de Rusia, un jugador con una reputación internacional conocida hoy en día, sin embargo, las alianzas económicas son por necesidad y si de necesidad hablamos, toquemos el tema de precios. Venezuela comparte gran cercanía con Brasil, además de poseer una industria que puede ofrecer fertilizantes (para su sector de agricultura) y diésel. En anteriores artículos hablaba sobre las oportunidades que estaba trayendo este mercado, pues aquí estimado lector, les resalto una.
Otra gran oportunidad se ve con Colombia. Sus reservas se encuentran en cuenta regresiva y poseer un mercado nacional donde el gas natural sea tan demandado le da una gran tarea al ejecutivo de actuar en contra de las consecuencias económicas que este mercado pueda traer. El presidente Petro busca que Colombia disminuya sus emisiones de CO2, para eso buscara frenar nuevos contratos de exploración de petróleo y gas natural, dando a entender que prefiere que otro país sea el que tenga que lidiar con ese tema. Colombia impulsara las renovables incrementando su uso en la actual matriz energética colombiana, pero ¿acaso será tan sencillo reemplazar el gas y petróleo?
No, no es para nada sencillo, pero Colombia está en el lugar correcto en el tiempo correcto. Incorporarse al mercado colombiano demanda que los precios sean accesibles y competitivos con su mercado actual, lo cual nos lleva nuevamente a mencionar la petroquímica venezolana (fertilizantes) y su gas natural. Sin duda alguna, el país cafetalero gozaría de fertilizantes de origen cercano y precios competitivos.
Una unión entre Venezuela, Brasil y Colombia se observa sin pestañear, los beneficios económicos que Venezuela brinda, se retribuyen en fuerza e influencia política regional y Estados Unidos lo sabe. Biden y todo su bureau se verá forzado a replantear ciertos aspectos de la política que tenían en la región, desde sanciones hasta considerar que es lo que más le conviene; que Venezuela sea quien exporte diésel a Brasil, saca las exportaciones de Rusia del mapa, pero permites que (con Lula) las relaciones China – Brasil mejoren e incrementen. Coste de oportunidades para Estados Unidos se avecinan con una sola elección en la región latinoamericana, no puedes tenerlo todo.
Después del discurso de Biden en la ONU en el mes de septiembre vimos como la agenda norteamericana posee diversos puntos de alta demanda; guerra Ruso – Ucraniana, amenazas nucleares por Putin, aliados europeos demandando más ayuda, gas y petróleo, acciones por el cambio climático, seguimiento y mantenimiento de sanciones a numerosos países alrededor del mundo y mantener la reputación que Estados Unidos desea.
El antecedente de Estados Unidos con Colombia, Venezuela y Brasil nos permite analizar y proyectar una posible postura de Biden con este nuevo eje que pudiese formarse dentro de poco. Principalmente Estados Unidos y Colombia tenían una relación cuya guerra contra las drogas los unía, ahora con Petro en el mando, esta guerra acaba y deja a Estados Unidos combatiendo solo.
Estados Unidos y Brasil eran buenos aliados, pues Brasil persigue un puesto permanente en el Consejo de Seguridad en la ONU, además de ser un país BRICS. Aunque, todo parezca encajar perfectamente, Brasil mantiene archivado en su memoria el caso de espionaje norteamericano a la ex presidenta Dilma Roussef, caso que después se corroboro cuando Snowden publica diversos archivos nacionales y allí, los mensajes de la presidenta y parte de su gabinete.
No obstante, eso no freno a Biden cuando llamo hace dos días a Lula, acercándose amistosamente. Parece que la postura que Estados Unidos –con Biden en el poder – es aquella que una vez menciono el Presidente Truman “las naciones, como los hombres, pueden señalar sus diferencias y aun así, verse cara a cara”
Sin duda alguna América se volvió a poner interesante. Los hidrocarburos no solo funcionan como combustible motriz e industrial, sino también político

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