Marzo 2023 – Mariana Vargas – Durante la última semana de enero en el marco del Energy Conference en Puerto España se ha hecho pública, una particular licencia que permite al gobierno de Trinidad y Tobago (T&T), acceder al gas natural venezolano, en particular al gas del campo Dragón. Este campo de gas natural está ubicado en aguas venezolanas a escasos 17 km del campo Hibiscus del lado Trinitario, campo de gas agotado conectado a Atlantic LNG.
La correcta lectura de esta licencia privada, no es que Venezuela la merezca por avances en las negociaciones en México, sino que el Caribe requiere seguir teniendo a T&T como suministrador de gas natural via LNG al caribe. Sin embargo, T&T ha visto caer su producción un 15% anual y hoy en día tiene un déficit superior a los 800 Mmscfd. Esto significa que el principal proveedor de gas se queda sin gas, lease tanto GLP como GNL.
Ante esta situación de caída de suministro de gas, el gobierno trinitario ha evaluado todas sus opciones. Se ha hablado traer gas de bloques de gas en Barbados, Grenada o incluso gas de Guyana fluyendo hacia T&T. Esta última opción, de un gasoducto submarino de más de 900 km atravesando aguas venezolanas. No vemos esa opción viable por ahora. Queda Venezuela como el elefante en la habitación. También tomemos en consideración que las negociaciones que T&T tiene con Venezuela no es algo nuevo, son acciones que tienen tiempo.
La pregunta es, ¿por qué Estados Unidos otorga esta licencia ahora? Biden ha tenido un año difícil; con la guerra en Ucrania, los tiroteos en diversos estados, la crisis de precios petroleros y lo inflación que lo amenaza constantemente. Sin embargo, ser un país poderoso e influyente no puede permitirse dejar los demás temas de agenda internacional a un lado, es por ello comienzan a actuar sobre el Caribe. Ya la crisis migratoria en la frontera con México no se puede esconder. Haitianos huyendo hacia USA comienza a ser un problema mayor. Una región que con la administración Trump comenzó a decaer notoriamente, todo se concentraba en Venezuela. Biden ha tratado de seguir con el tema Venezuela, pero esta vez quiere involucrar a Trinidad, un país que ha asumiendo el liderazgo en Caricom y que además es el proveedor de energía del Caribe. El riesgo de que T&T deje de suministrar GLP a Barbados y el Caribe Oriental, así como no poder cumplir contratos de suministro a Jamaica o Barbados es algo que preocupa al Caribe. Estas dos islas han pedido ayuda al FMI luego de una pandemia que hundió el turismo.
Igualmente hay islas holandesas que han buscado acceder a una licencia, tal es el caso de Aruba que ha pedido al gobierno estadounidense que se le permita acceder al fuel oil venezolano, por calidad, precio y cercanía Aruba busca depender nuevamente de este combustible. Recién estas islas han abierto sus fronteras marítimas y terrestres con Venezuela, y se puede leer como un “soft recognition” al gobierno de Miraflores.
Es el Caribe, T&T, Europa, Colombia los países que han instado a Estados Unidos a flexibilizar sanciones, no por motivos políticos, pero si por motivos energéticos y de precio. Eso lo saben en Miraflores y es su apuesta.
El Caribe seguirá siendo una zona de influencia de Venezuela. Se ha hablado de relanzar petroCaribe, pero ya se habla de un PetroCaricom. Veremos en qué términos se da pero en todo caso vale destacar el rol de T&T en todo este proceso y el rol que tendrá más adelante en las disputas territoriales de Venezuela y Guyana.