Agosto 2018 – @alvaroriosroca – Argentina está nuevamente en el ojo de la tormenta económica. Como dirían en el país del tango hay un gran “quilombo” y que resulta complejo descifrar y explicar en unas líneas. A continuación intentaremos dar una mirada al laberinto energético que heredo el presidente Macri y en el cual sigue inmerso, sin encontrar salida que conforme a usuarios como a protagonistas en la cadena de valor.
Macri llego al gobierno con grandes enunciados: Bajar la inflación que rondaba el 30-40%, salir del cepo cambiario para que los capitales fluyan libremente y se genere inversión, transparencia en la administración, bajar el déficit fiscal que rondaba los 30,000 MMUSD anuales y algunos otros. Uno de los temas para lograr llegar a cumplir los enunciados, era tratar de salir del complejo laberinto energético en el que se encontraba el país. Recordemos que entre 2013 y 2014 el déficit comercial energético bordeaba los 15,000 MMUS/año.
Argentina por falta de exploración se convirtió en un gran importador de gas natural de Bolivia y GNL. Fuera que el GNL estuvo costoso por efectos de mercado, los sobreprecios y corrupción hacían que Argentina pagara los precios más elevados del planeta. También debía importar derivados de petróleo (naftas y fuel oil) y electricidad a precios spot.
Estas importaciones impactaban fuertemente el déficit comercial por la fuga de dólares. Se debía quitar subsidios y recomponer tarifas, principalmente en gas natural y electricidad y se cubran costos de acuerdo con la regulación. La quita de subsidios permitiría reducir el déficit fiscal y además incrementar producción de gas y generación eléctrica, bajo inversión principalmente privada y así poder disminuir importaciones y salida de dólares.
Así fue, superado lo del cepo cambiario, se liberó el precio del petróleo para que estos se trancen en el mercado, se quitaron subsidios en un 75% al gas y electricidad y se adecuaron las tarifas con 1 USD/20 pesos. Se estimuló la producción de gas natural con precios (7.50 USD/MMBTU el 2018, bajando 0.50 USD/MMBTU por año hasta 2021) para que el gas producido compita con el gas de Bolivia y GNL.
Los inversionistas comenzaron a interesarse en Argentina. Vaca Muerta comenzó a levantar producción, llegaron empresas a competir con energías renovables (con garantías del Estado) y los trasportadores y distribuidores de gas y electricidad con mejores tarifas comenzaban a mantener y ampliar la infraestructura. Parecía una Argentina de encanto.
Empero, el gobierno de Macri no logra controlar la inflación, ni alinearla con el tipo de cambio que mantenía ficticio con dólares generados con Títulos del Tesoro denominados LEBAC, con elevadas tasas de interés (capitales golondrina). En abril de 2018 se decide grabar un impuesto a estos capitales y estos comienzan a marcharse y el dólar se dispara a casi 1 USD/30 pesos. Argentina recurre al FMI el cual facilita hasta 50,000 MMUSD para que no se produzca el temido corralito del 2001.
El FMI condiciona la entrega a metas negociadas como la reducción del déficit primario (2018 en 2,7% del PBI y 1,3% en 2019) para un equilibrio fiscal primario en 2020 y un superávit de 0,5% el 2021.
Para reducir la inflación, el FMI pide tipo cambio flotante de la moneda y autonomía del Banco Central. Con tarifas fijadas sobre 1 USD/20 pesos, los inversionistas requieren actualizaciones para seguir invirtiendo y seguramente están revisando sus presupuestos. El Parlamento hace retroceder el avance en sacar parte de los subsidios que se había logrado y esto eleva el déficit fiscal.
Mediante YPF (empresa estatal con abultada deuda) se logra no subir precios de los derivados de petróleo. Se están revisando los estímulos a la producción de gas natural otorgados, se disminuyó el precio de CAMMESA a los generadores eléctricos de 5.20 USD/MMBTU a 4.20 USD/MMBTU y las inversiones para producir más gas podrían frenarse. El Ministro de Energía acaba de solicitar un nuevo incremento tarifario eléctrico para mejorar el déficit fiscal en cerca de 17,000 MMUSD/año y vamos a ver cómo le va. Finalmente, se decidió no realizar la Ronda 3 para energías renovables que se tenía para octubre. Hay mucho más, pero el espacio nos limita.
Existen muchos interrogantes y nadie sabe dónde terminara todo esto. Usuarios como productores tienen la sensación que todo es de emergencia y no responden a un plan que sea sustentable en el tiempo. El laberinto energético argentino continua y no se sabe cuándo (ni quien) se podrá salir del mismo.
* Ex Ministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual Socio de Gas Energy Latín América
Publicado también:
- Página Siete: https://bit.ly/2APyWiR
- El Deber: https://bit.ly/2vNnLkL
- Opinion.com.bo: https://bit.ly/2ni6kF9