Diciembre 2015 – @alvaroriosroca – La corrupción es una de las más execrables lacras que azota a la humanidad. Hace que riqueza se concentre en pocos y pobreza en muchos. Desvirtúa valores fundamentales como esfuerzo, estudio, innovación y trabajo arduo. Fomenta inversión especulativa, deshonesta y de corto plazo, etc.
La justicia e instituciones de Brasil están funcionando y logrando que los que practicaron corrupción sean investigados. Tienen en indagación y tras las rejas a intocables empresarios que no creen en ética empresarial y sana competencia, a poderosos políticos que habían orquestado una mafiosa red de corrupción para financiar sus campañas y enriquecerse fácilmente y a ejecutivos de Petrobras y otras empresas estatales donde se producía el blanqueo del sucio dinero.
Entendamos que esta investigación profesa daños muy profundos a Petrobras, empresas involucradas y toda la economía brasilera. Aun así, se sigue adelante y creemos que esto debe continuar a pesar del daño económico. Brasil, estamos seguros saldrá muy fortalecido de este proceso moralizador.
Nos avergüenza la corrupción que ha corrido y corre por las venas de América Latina, pero por otro lado nos enorgullece lo que acontece en Brasil y también en Guatemala donde la justicia ha puesto al Presidente y Vicepresidente y otros allá donde merecen estar. Otro ejemplo que debe animarnos.
Alemania, a través de las últimas décadas, nos ha deslumbrado por ser un país trabajador, innovador, generador de tecnología, que respeta a sus instituciones, motor fundamental en lo económico, político y social para sostener a la Unión Europea (UE), liderar recepción reciente de miles de refugiados Sirios y mucho más.
Empero, el escándalo delictuoso de los motores manipulados de Volkswagen (VW) está llegando al punto donde casi todos se hacen la vista gorda y no clarifican lo acontecido por la estafa incurrida. La UE hace casi lo mismo. Lo hacen porque saben que Volkswagen representa crecimiento y empleo en toda Europa.
No es muy creíble de un engaño tan masivo (11 millones de vehículos) del que no tuviera conocimiento un amplio grupo de directivos de VW. La vulneración legal se habría producido para economizar y evitar normas ambientales estrictas. Para corroborar o descartar lo anterior, es imprescindible que Alemania y la UE practiquen una investigación judicial rápida y profunda y emulen a Brasil. Esto no ha ocurrido. Parecen más interesados en observar el impacto de la crisis sobre VW que en defender valores éticos y los intereses de los ciudadanos engañados. Mientras tanto, los afectados por la estafa no saben a qué atenerse.
Otros hechos dolosos fueron sacados a la luz pública en el pasado a otra poderosa empresa tecnológica Alemana. Tampoco se llego al fondo del asunto debido a que se debe precautelar los intereses económicos en primer lugar. Por lo anterior nos enorgullece Brasil y nos avergüenza Alemania y la UE al momento de investigar y penalizar el engaño y la corrupción, muy a pesar de las consecuencias económicas.
* Actual Socio Director de Gas Energy LA y Drillinginfo