Abril 2015 – Alvaro Rios Roca – En Colombia, a pesar de la muy intensa actividad exploratoria reportada, los resultados para añadir reservas de petróleo en nuevas áreas de frontera no han sido los esperados. Analicemos por qué.
Empecemos manifestando que las principales formas como una nación o empresa adiciona reservas es a través de la perforación de nuevos prospectos exploratorios, o por la intervención de campos en desarrollo a los que se les pueda incrementar el factor de recobro.
En Colombia, desde el cambio de modelo, con la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y el fortalecimiento de Ecopetrol para convertirla en una empresa corporativa, competitiva y más aislada del poder político, desde 2007, se han realizado varias rondas (licitaciones abiertas) de hidrocarburos y se han adjudicado más de 235 áreas para exploración y explotación de hidrocarburos.
Colombia elevó sus reservas de petróleo de 1.478 millones de barriles (MMBbl) en 2004 a 2.445 MMBbl en 2013. Empero, también elevó notablemente la producción de petróleo, de 528 miles de barriles por día (MBbld) en 2004 a 1.008 Mbbld en 2013.
Monetizando más rápido que añadiendo reservas
Hasta acá todo parece muy notable y que la frenética actividad exploratoria está rindiendo sus frutos. Sin embargo, los análisis a continuación nos permiten visualizar que los resultados no son del todo exitosos como se los puede ver, en especial en relación con el frenético aumento de producción de petróleo experimentado y a escasos resultados en nuevas fronteras de hidrocarburos.
En primer lugar, vale la pena analizar la relación reservas producción (R/P) que, ciertamente, define la vida que tienen las reservas hasta agotarse totalmente. En 2004 esta relación era de 7,7 años y en 2013 se redujo a 6,6 años. Las cifras estimadas que escuchamos a 2014 podrían estar más bajas aun.
Es decir, Colombia ha estado monetizando reservas más rápido que añadiéndolas y esta tendencia es altamente peligrosa, ya que las exportaciones de petróleo y derivados representan el 53% de las totales del país y entre cinco a 6% del PIB.
El otro análisis que podemos realizar es respecto a cómo se ha estado añadiendo reservas en Colombia. Desde el inicio de la actividad petrolera en ese país, la principal fuente de reservas fue la proveniente de los resultados de la actividad exploratoria. Es así como se han descubierto en el tiempo tres yacimientos gigantes: La Cira–Infantas, Caño-Limón y Cusiana–Cupiagua.
A partir de 1993, después del descubrimiento de Cusiana–Cupiagua, las reservas de ese país se vieron en franca disminución debido al incremento en la producción de crudo y al poco éxito exploratorio en cuanto número de pozos positivos y tamaño de los descubrimientos.
Como se hizo notar, la producción y reservas repuntaron a partir de las reformas de 2003 con la creación de la ANH, pero las mismas son mayormente el resultado del incremento del factor de recobro, principalmente de los campos maduros de crudos pesados y no así de nuevos descubrimientos.
Incremento de reservas por factor recobro
Campos maduros de producción de crudo pesado como Rubiales, Castilla y Chichimene, descubiertos y en producción hace más de 30 años, han incrementado el volumen de reservas probadas debido el desarrollo de técnicas de recuperación mejorada, favorecidas por los elevados precios de crudo de los pasados años. La producción de crudo pesado de estos campos tiene gran peso, alrededor del 60%, en el total de producción del país.
De 2009 a 2013, las reservas atribuibles a nuevos descubrimientos son de 579 MMBbl, mientras que atribuibles a prácticas y técnicas de recuperación mejorada (reevaluaciones) son de 1.783 MMBbl. Si bien esto es importante para la reposición de reservas de Colombia, se requiere un mejor balance con los resultados exploratorios, puesto que se está cosechando sobre lo descubierto pero no se está sembrando lo suficiente para la sostenibilidad en el futuro.
Finalmente, otro dato revelador señala que desde 2004 se ha perforado un total de 945 pozos exploratorios, de los cuales 228 tuvieron presencia de hidrocarburos y sólo a 120 se les ha otorgado la comercialidad.
De acuerdo con estas cifras la relación de éxito comercial es levemente superior al 12%, muy a pesar de los elevados precios.
El análisis anterior nos revela que la situación petrolera en Colombia se está complicando y que será necesario redoblar el esfuerzo exploratorio, esta vez para encontrar nuevas reservas petroleras con perforación en nuevas fronteras como aguas afuera (offshore), lo cual requiere intensificar inversiones.
Con el actual escenario de precios, esta coyuntura aparece bastante complicada.